TEORIA Y PRACTICA DEL AYUNO

por el Dr. Lorenzo Maceiras

Son como las dos caras de una misma moneda que es la nutrición integral. Aceptamos que es saludable no trabajar durante un día y medio a la semana, y durante cuatro o cinco semanas en el año para descansar y recrearnos (re-crearnos, crearnos de nuevo.)

Aceptamos que es saludable dormir una tercera parte de nuestra vida, para que los músculos, glándulas y el sistema nervioso se recuperen de las actividades diarias. Pero... ¿qué hay de la digestión?

Algunas personas no dan tregua a sus órganos digestivos: estómago, intestinos, hígado, páncreas y glándulas asociadas a ellos.


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CUANDO NOS ENFERMAMOS NUESTRO CUERPO NOS PIDE UNA TREGUA

Generalmente no se ha completado un proceso digestivo y ya le estamos enviando una nueva comida a nuestro estomago para que la procese!. Así se acumulan reservas que no se necesitan, bajo la forma de obesidad, con sus secuelas de hipertensión, cardiopatías, diabetes, artrosis y depresión psíquica. También se acumulan depósitos lípidos intra-arteriales (cardiopatía isquémica, enfermedad cerebro vascular).

Como un esclavo de un amo tiránico, el aparato digestivo de muchas personas no tiene un sólo día de descanso, a veces ni tan siquiera unas pocas horas. No es de extrañarse el gran número de enfermedades digestivas que, de uno u otro modo, resultan del agotamiento, del trabajo incesante que impide eliminar las toxinas acumuladas día a día, desajustando el delicado balance entre desgaste y recuperación.

Habiendo comprobado los beneficiosos efectos del ayuno, muchos sabios de la antigüedad introdujeron en las religiones el mandato de ayunar:

  • los Católicos y otros Cristianos durante la Cuaresma
  • los Judíos el Día del Perdón
  • los Hinduístas en el Ekadashi, 11 días después de cada Luna Llena.

También los Pueblos Islámicos o Musulmanes tienen una elevada estima por la práctica del ayuno.

Mahatma Gandhi, el líder de la India, quien en una ocasión ayunó durante cuarenta días, escribió en el periódico "Young India" del 25 de septiembre de 1.924: "Cuando existe un dolor que no podemos eliminar, debemos ayunar." Hoy día, no tomaríamos esa frase al pie de la letra, porque el dolor es una alarma que ha de llevarnos a buscar ayuda en los entendidos. El dolor de una apendicitis aguda, si se ayuna y se demora, puede terminar en una peritonitis apendicular y muerte o graves secuelas. Podríamos mejorar esa errónea frase del Mahatma Gandhi escribiendo: "Cuando existe un dolor moral que no podemos eliminar, el ayuno puede devolvernos la alegría”.

Pero de hecho, Gandhi ayunó casi un mes y medio, luego de lo cual vivió 24 años más, de intensa actividad, y si tres disparos no le hubieran quitado la vida a los 79, hubiera vivido muchos más, enérgico, lúcido y saludable.

Pero cuidado, un ayuno tan prolongado puede ser riesgoso si no esta controlado. El tema ha sido minuciosamente estudiado a partir de 1.925, con los trabajos del Dr. Spencer. Se comprobó que en un ayuno de 24 días, la tercera parte del peso que se pierde no es grasa, sino músculo, incluso músculo cardíaco. El caso más serio, reportado por Garnett y colaboradores, fue el de una mujer joven, que ayunó para adelgazar. Murió de causa cardíaca. La autopsia reveló una gran reducción de miofibrillas en el corazón, lo cual produjo fibrilación ventricular.

En los ayunos prolongados con la intención de curar enfermedades que no responden a otras terapéuticas, luego de cierto número de días se comienzan a aportar vitaminas, minerales, oligoelementos y aminoácidos (proteínas) para evitar el "autocanibalismo", es decir, el cuerpo que come su propia carne para romper (digerir) los enlaces químicos de esa materia orgánica liberando energía para formar otros enlaces y producir calor. Esta destrucción de tejidos sanos logra que los órganos vitales como el cerebro puedan continuar en actividad.

Como veremos, los investigadores concuerdan en que el organismo puede sobrellevar un ayuno de 7 a 10 días sin sufrir daños pero esto no es aconsejable. La dieta de la luna lo que proponemos el ayuno de un dia. Practicando ayunos razonables, y una buena realimentación cada vez, se obtienen mejores resultados espirituales y psíquicos que con ayunos exagerados, sin riesgo alguno, de una manera mucho más agradable y científica.

En suma, los ayunos de un día y de como máximo tres días son inofensivos y muy beneficiosos, en cambio, los ayunos de tres semanas y más requieren vigilancia, complementos y conocimientos especiales. Como dijo Avicena, filósofo y médico árabe que vivió del 980 al 1.037: "Todo puede ser remedio, todo puede ser veneno; depende de la cantidad. " Es frecuente que los médicos sometan a sus pacientes a ayunos de una semana o más ante intervenciones quirúrgicas, accidentes, enfermedades del aparato digestivo y otras situaciones. Se le aporta al paciente suero fisiológico (agua bidestilada con 9 gramos de sal por litro) o agua con una pequeña cantidad de glucosa. Eso ocurre todas las semanas en todos los hospitales y sanatorios del mundo. Recién después de esos varios días se comienza a aportar alimentación parenteral, o sea proteínas y grasas directamente a través de las venas.


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COMO CURARNOS HACIENDO AYUNO

En entrevistas con personas que han practicado ayunos de una semana o más como protesta social o política, se comprueba a menudo que, luego de los mismos y de la realimentación correspondiente, los ayunadores gozan de mayor lucidez mental, ánimo y capacidad de trabajo, así como una salud más fuerte, mayor defensa ante infecciones y epidemias, y la curación de alguna condición previa considerada crónica, como ASMA, ALERGIAS, ARTRITIS, HIPERTENSION, ESTREÑIMIENTO Y DISMINUCION DE LA VISION, a las cuales la Medicina socialmente instituida puede tratar y compensar, pero no curar radicalmente. En el sur de Francia, en Londres y en EE.UU., existen clínicas donde se practica el ayuno vigilado de entre uno y diez días o más, seguidos de realimentación racional con comidas naturales. Sus médicos reportan la completa reversión de condiciones tales como la impotencia en el hombre y la frigidez en la mujer. En quienes no los padecen, también ocurren cambios muy favorables en su vida sexual, como parte del rejuvenecimiento.

Ayunar es uno de los métodos más antiguos y perfectos conocidos por el hombre para reacondicionar, purificar y curar el cuerpo, afirma el experto Eugene S. Rawls, en su Manual de Yoga para la Vida Moderna. Es raro que sean relativamente pocas las personas que conocen el método exacto de este maravilloso sistema de terapia autónoma. Cuando los animales están heridos o se sienten enfermos, ayunan para curarse. Este ayuno es instintivo, ya que al dejar de comer se permite al cuerpo purificarse, recuperarse y sanar por sí mismo. El hombre, por su parte, ha perdido parcialmente esa sabiduría instintiva y se beneficia de volver a aprenderla.

Tal vez te encuentras desde largo tiempo atrás aquejado de una molestia o enfermedad crónica, y no has encontrado curación. Tal vez has visitado un médico tras otro, has probado la homeopatía, las hierbas medicinales, las medicinas marginales y quién sabe cuántos otros medios, sin éxito permanente. Prueba el ayuno, primero el de un día como indicaremos a continuación, y observa los resultados. Te entusiasmarás y luego podrás intentar ayunos parciales o totales (sólo agua mineral) durante más tiempo.

Y poco a poco aprenderás por experiencia propia los pequeños detalles y "secretos" del ayuno, no sólo para curarte, sino para recuperar y prolongar las características juveniles de la vida humana.

El ayuno, además de SALUD, produce ALEGRIA Y PAZ MENTAL, permitiendo reorganizar tu vida partiendo de esa comunión con la Naturaleza que es la alimentación.

Después de un ayuno, el ser humano siente repulsión por algunos tipos de carne, en general. Recupera sus instintos, y ya no le resulta apetitoso ingerir ciertos alimentos. La dieta naturista incluye el consumo de "frutos del mar": pescados y mariscos, pues hay una gran diferencia entre las carnes rojas y las blancas. Entre los esquimales, sorprendentemente, no se conocen los Infartos Cardíacos, lo cual introdujo "la moda" del consumo de aceites Omega-3, y los médicos comenzaron a aconsejar el consumo de pescado y krill. En general, luego de un ayuno se siente rechazo hacia las carnes de animales que están muy cerca del hombre en la escala zoológica, con cierta clase de sangre circulante.